Mad City
Como si de un thriller de acción se tratase, la película muestra desde un principio una ácida crítica hacia el aspecto manipulador e interesado de los medios de comunicación con respecto a lo que se acontece como un suceso gravemente trágico.
Constantin Costa-Gavras consigue representar a través del largometraje la esencia de la realidad que rodea a cada personaje con profundos diálogos, a la vez que muestra las mismas situaciones irónicas provocadas por el egoísmo de cada afectado en la trama. Con grandes puntos de inflexión en la actitud de los protagonistas, el filme, muy entretenido y dinámico, crea una simbiosis total entre un manipulador y tendencioso Dafftin Hoffman y un manipulable y desorientado John Travolta, relación que va alcanzando su máximo esplendor paralelamente al largometraje.
El gran papel de Travolta es digno de mencionar gracias a la gran controversia en la forma de ser del personaje, que refleja diferentes actitudes en breves espacios de tiempo, logrando que en cada escena que realiza, el espectador este sujeto a la sorpresa de la trama, mezclando una gran locura aderezada de rasgos de dulzura y ternura.
Por otro lado, el otro gran protagonista, Hoffman, aun desempeñando un buen papel, no deja de ser otro personaje más que identifica los intereses de los medios informativos en este caso, que no dejan de ser manipuladores y sensacionalistas en todo momento. Otros personajes del reparto, como Mia Kishner, muestran mejor el egoísmo informativo que quiere resaltar la película.
Puede que la crítica a los medios sea demasiado evidente y exagerada, al igual que la recurrente sensibilización del espectador, pero si que se muestra a gran escala las prioridades de aquello que por algo llaman el cuarto poder.




