El gran atasco de la justicia
El gran atasco de la justicia
Hace poco más de cinco meses el ejecutivo pretendía cambiar las cifras de muertes en las carreteras con una reforma del Código Penal a favor de sanciones o condenas más duras hacia los infractores. Y parecía buena idea, pero viendo la situación en la que se haya inmerso nuestro sistema judicial, de poco o nada ha servido este cambio.
Si hay un detenido por alcoholemia, velocidad, o conducir sin tener carné pasará a disposición judicial, pero es aquí cuando entra en juego el juicio rápido y el acusado, pactando con la fiscalía, acabará cumpliendo un tercio de la condena que en un principio promovía el Gobierno. Si es que ya estaba mal antes de la reforma, imagínense ahora.
Y es que cuando una persona corre peligro al volante no lo sufre como consecuencia de sí misma, si no de muchos factores que desenvuelven la carretera, como otros conductores, quienes con su presunto delito, pueden acabar con su vida. Esto debería tomarse más en serio, y si existe un problema, lo básico es que se cumplan los servicios mínimos por los que pagamos los españoles, y la justicia es uno de ellos.
Es por tanto, que no sirve de mucho excusar la lentitud del sistema que sigue sorprendiendo con su pasividad, puesto que aun no ha ejecutado la gran mayoría de sentencias desde el mes en que comenzó la supuesta revolución. Y es que, si el mismo Presidente admite que la justicia no funciona como los españoles se merecen, ¿qué pueden hacer afectados en carreteras, padres, y resto de ciudadanos que viven amenazados por los continuos problemas que abordan a nuestro país? Poco más que, como bien dicen, tener fe en el sistema judicial.

